De Salzburgo a Singapur: Pakistán y la India en moto

Con dos KTM 790 Adventure R, Roman Schießl y Florian Greger están de ruta, de Salzburgo a Singapur. Han calculado que tardarán 245 días en llegar a su destino.

Pakistán

La primera impresión de Pakistán solo hace brillar nuestros rostros. Viniendo de China, estamos en el cruce fronterizo accesible más alto del mundo a 4,693 my estamos más que impresionados por esta cultura acogedora. Muchos pakistaníes llegaron al Paso Khunjerab en este día como un destino más fresco. Ahora estamos abrumados por la multitud y nos bañamos con amabilidad: quieren conocernos a todos, pedir innumerables selfies, algunas entrevistas y bailar y celebrar espontáneamente justo en la valla fronteriza: si los pakistaníes están tan contentos con los nuevos huéspedes, el país solo tiene que se cordial! Y la segunda impresión también hace brillar nuestros ojos, el paisaje es impresionantemente hermoso. Por lo tanto, sucede, entre otras cosas, que pedimos un pescado para el almuerzo, tenemos una breve conversación con un amable pakistaní y esto naturalmente paga nuestra factura. También nos encontramos con un motociclista de BMW llamado Waseem en el Paso Khunjerab, que nos invita a visitar su empresa en unos días, que produce y vende trajes de cuero hechos a medida.

Pero ahora el viaje continúa en la legendaria Carretera Karakorum, que nos llevará a través de las cadenas montañosas en conflicto del Hindu Kush, Pamir, Karakoram e Himalaya hasta el Valle de Hunza. Establecemos un campamento en Passu para los próximos días y exploramos los valles circundantes como el Valle de Misgar y el Valle de Shimshal, que son como un desvío a otro mundo. Difícil de imaginar.

Más al sur, siguiendo el río Hunza, nos detenemos en el embalse turquesa de Attabad, cuyo nivel de agua ha sido unos 300m más alto desde un deslizamiento de tierra en 2010 y provocó la desaparición de varios pueblos. El nuevo bypass ha estado abierto desde 2015 y solo los Túneles de Amistad Pakistán-China permiten que la Carretera Karakorum sea transitable nuevamente. El panorama montañoso, con sus numerosos picos y glaciares de 7,000 metros regularmente pone una gran sonrisa en nuestras caras, como en el Valle de Hopar con una vista del Bualtar Geltscher. Al pie del Rakaposhi, nos sentamos a casi 2.000 m en un arroyo de montaña que permite que el agua derretida fluya por el valle. Nos maravillamos con la cumbre de 7,788m de altura y la continua subida empinada de aproximadamente 6,000m, que es única en el mundo. Nuestro desvío hacia el Valle de Rupal debería ser recompensado con una vista de Nanga Parbat de 8.126 m de altura, que lamentablemente está oculta detrás de una densa banda de nubes hoy, pero el fondo glaciar de los picos de las montañas circundantes es una compensación exitosa y pasamos la noche felices en el nuestro.

Al día siguiente continuamos hacia el Parque Nacional Deosai. El Parque Nacional Deosai y los valles circundantes se encuentran entre los paisajes más bellos de Pakistán y están a tiro de piedra de la controvertida región de Cachemira. Las carreteras pavimentadas no están permitidas en el parque nacional, por lo que pasa una carrera magnate de la clase extra. Las verdes colinas del Parque de las Naciones Deosai están coronadas por el lago Sheosar a 4.142 metros y atraen a numerosos pakistaníes en excursiones de un día. Desafortunada o afortunadamente no conocemos a los osos pardos, lobos y leopardos de las nieves que viven allí, pero conocemos la naturaleza única.

Nos relajamos en Skardu durante unos días antes de regresar de la misma manera y a través de Islamabad más al sur a la industria textil de Pakistán a Sialkot. Estamos felices de aceptar la invitación de Waseem y nos da una gran idea de su fabricación de trajes de cuero hechos a medida; si no estuviéramos tan entusiasmados con los trajes Touratech, los haríamos de inmediato. El programa luego incluye una visita a una fábrica textil para la aviación militar y un fabricante de herramientas finas para la industria médica. Es interesante ver cómo se crean productos de alta calidad en las circunstancias más simples. Siempre estamos acompañados de una hospitalidad sin precedentes. Pasamos varios días con nuestro nuevo amigo Waseem, conocemos la vida cotidiana en Pakistán y somos tratados como parte de su familia. Entonces insiste en invitarnos a todo sin excepción, ¡simplemente increíble! Siempre estamos agradecidos con él y le devolvemos el favor con una invitación a Alemania. Waseem no puede evitar seguir conduciendo con nosotros en su BMW a Lahore. Para él, estamos naturalmente invitados a su hermana y nos muestra como guía personal de la ciudad la metrópolis moderna, incluido el encanto del casco antiguo. 

Lamentablemente, tenemos que decir adiós en el cruce fronterizo cercano a la India. La mayoría de los pakistaníes simplemente no pueden visitar su país vecino, a menos que tengan una familia allí, echaremos un vistazo al famoso y bastante loco desfile del cierre diario de la frontera en el lado indio. Muchos pakistaníes nos han preguntado repetidamente con curiosidad cómo encontramos su país. Nuestra impresión es clara: increíblemente pacífica, sin precedentes hospitalaria y simplemente maravillosa: ¡una recomendación de viaje absoluta!

 

India

En el paso fronterizo de Wagah, ubicado entre Pakistán y la India, hace años que, cada noche, se puede ser testigo de un desfile militar absolutamente demencial para la arriada de la bandera. Este espectáculo tiene como principal objetivo mostrar el poder de ambos perpetuos rivales y azuzar al público presente pertinentemente contra la otra nación. Las tribunas preparadas específicamente para ello están ocupadas por cientos de espectadores a ambos lados de la frontera, entre los que hoy nos encontramos personalmente. Al haber conocido exclusivamente paquistaníes pacíficos y extremadamente amables, nos afecta tener que ver cómo ambas naciones echan leña al fuego más allá de la valla. El desfile de coreografía precisa nos trae a la memoria escenas de «El Ministerio de Andares Tontos“ de Monty Python: quien logra levantar su pierna lo más alto hacia su cabeza y mantiene su mirada más espeluznante al que tiene delante se lleva el clamor del público.

Este espectáculo desconcertante dura hasta que anochece, por lo que nuestra primera experiencia con el tráfico indio es a oscuras. La primera conclusión: ¡esto es una auténtica locura! La circulación se ve dificultada por numerosos animales y una gran cantidad de vehículos imprevisibles. No obstante, para ser sinceros, ya nos lo esperábamos. Eso de conducir con anticipación, encender el intermitente, llevar puestas las luces y el casco es algo que a la mayoría de los indios les suena a chino. Aquí rige la ley del más fuerte. La herramienta imprescindible: ¡el claxon!

En Amritsar visitamos el lugar de gran espiritualidad del Templo Dorado. Se trata del epicentro espiritual de los Sijs y suele atraer a numerosos peregrinos incluso a primera hora de la mañana. En Jammu encontramos un taller KTM en el que pudimos cambiar nuestros juegos de cadenas que llevábamos de equipaje desde Kirguistán, a unos 22.000 km. Probablemente habrían podido aguantar otros 5.000 km más, pero no teníamos ganas de cargar con ellos. Nuestro camino en realidad debería llevarnos hacia el Norte, a la región de Cachemira, para iniciar la famosa ruta que va desde Leh hasta Manali. Sin embargo, varios habitantes de Jammu nos advierten de que está a punto de pasar algo, ya que en los últimos días han estacionado a 35.000 soldados más. Así que esperamos tensos a las nuevas del Primer Ministro indio: ¡el territorio de Cachemira requerido por Pakistán y también Jammu perderá su autonomía con efecto inmediato, y será gobernado desde Delhi! Esto es un golpe bajo sobre todo para la región mayoritariamente musulmana de Cachemira, ya que el Gobierno indio presenta una mayoría hindú. Para empezar, las tiendas permanecen cerradas, el Gobierno corta las líneas telefónicas e internet y tan solo se puede salir de casa con limitaciones. En definitiva: de momento, no nos podemos mover de aquí.

En Jammu la situación se calma tras 3 días. Si bien sigue habiendo soldados, la ciudad vuelve mayoritariamente a su día a día. La situación en Cachemira se mantiene muy opaca durante varias semanas, ya que queda prohibido cualquier tipo de intercambio de información, lo que resulta especialmente difícil de llevar para las familias separadas. Además, en un par de días se celebrarán los días de la independencia indio y paquistaní, lo que nos hace contar con que tendrán lugar acciones pertinentes en esta región. Por ello decidimos viajar a Manali por el Sur, y continuar desde allí hacia Leh.

Manali es el punto de partida para todos los aventureros, y numerosos turistas alquilan una Royal Enfield para recorrer el camino de 2-3 días hacia Leh y conocer sus valles sin igual. Recorremos con nuestras dos KTM 790 el paso de Rohtang de 3.978m de altitud, que según dicen es uno de los pasos más bajos por los que pasaremos en los próximos días. Nuestras motos deberán ascender en varias ocasiones superando los 5.000 metros, y superar uno de los pasos montañosos transitables con motos del mundo, el Kardung La, a 5.359 m. Sin embargo, las lluvias continuas de los últimos días nos pasan factura… varios desprendimientos de tierra e inundaciones logran que continuar resulte impensable. Quedamos estancados durante dos noches en una aldea de montaña: la carretera está inundada en un sentido por un riachuelo torrencial y en el otro hay demasiada nieve en el paso de Rohtang. Muy a nuestro pesar tomamos la decisión de darnos la vuelta cuando se derrita la nieve y nos vemos obligados a realizar nuestra aventura de Manali-Leh en un viaje adicional. Eso sí: ¡tenemos claro que volveremos!

Una vez que amaina la lluvia duradera volvemos a Manali, donde Florian me comunica una decisión sorprendente: por motivos personales no podrá continuar conduciendo hasta Singapur y terminará su viaje antes de lo previsto en Nepal. Así que seguiré con el proyecto «Salzburgo a Singapur“ yo solo, si bien mi novia me acompañará desde Tailandia, para recorrer juntos los últimos kilómetros. Volvemos a mirar hacia delante con positivismo y orgullo hacia 145 días repletos de aventuras a dúo, que logran que nuestra amistad sea algo especial, y nos despedimos con una sonrisa y una lagrimilla en Manali.

Las diferentes agendas hacen que se separen nuestros caminos, y yo continúo el mío en solitario. Sin duda, tener un compañero de viaje es algo maravilloso: sobre todo en el tráfico indio. No obstante, viajar solo también me aporta una increíble sensación de libertad, y definitivamente uno conoce a otras personas con mucha mayor rapidez. Tras llegar sano y salvo a Agra, visito el impresionante Taj Mahal y la Fortaleza Roja. Entonces continúo hacia lo que se conoce como los Templos Kamasutra en Khajuraho, cuyas murallas están orladas de figuras de piedra de más de 1.000 años de antigüedad y que se caracterizan por las altas torres Shikhara. A orillas del Ganges en Varanasi, me sumerjo de lleno en la espiritualidad de la fe hindú: a los europeos las ceremonias religiosas y la cremación de cuerpos en el Ganges a primera vista nos pueden parecer algo ajenas, pero estas impresiones se nos quedan grabadas para siempre y amplían mi horizonte personal.

Cansado de la muy ocupada Varanasi, me dirijo a la frontera con Nepal. Me siento aliviado de dejar atrás la caótica India por ahora, incluso si mi futuro camino me llevará a Myanmar en el noreste de India en unas pocas semanas.